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Introducción: Ciberseguridad en la era de la inteligencia artificial
La revolución digital ha transformado radicalmente la forma en que las empresas operan, pero también ha abierto nuevas puertas para el crimen cibernético. En los últimos años, los avances en inteligencia artificial generativa han sido aprovechados no solo por innovadores tecnológicos, sino también por grupos delictivos organizados. El caso reciente de los ciberataques a minoristas del Reino Unido, incluyendo marcas reconocidas como Marks & Spencer, Co-op y Harrods, expone una preocupante convergencia entre IA, ingeniería social y ransomware.
Este artículo analiza a fondo un caso de alto perfil que involucró a los colectivos Scattered Spider y DragonForce, responsables de ataques que afectaron a millones de clientes y causaron pérdidas superiores a £440 millones. A través de un enfoque estructurado, exploraremos cómo los atacantes emplearon inteligencia social y herramientas digitales para infiltrarse en sistemas empresariales y qué lecciones pueden extraerse para fortalecer la ciberdefensa moderna.
El propósito es ofrecer un análisis detallado y accesible que permita a profesionales, empresarios y responsables de TI comprender la magnitud del problema, identificar vulnerabilidades comunes y adoptar estrategias efectivas de prevención y respuesta ante amenazas similares.
El ataque coordinado a los minoristas del Reino Unido
Entre abril y mayo de 2025, tres de los minoristas más emblemáticos del Reino Unido fueron blanco de una oleada de ciberataques que paralizó operaciones, expuso millones de datos de clientes y puso en jaque la reputación de las marcas. El patrón de los ataques fue meticulosamente planificado: primero, se logró acceso mediante ingeniería social, luego se desplegó el ransomware DragonForce y, finalmente, se exfiltraron datos con fines de extorsión.
Los atacantes se enfocaron en vulnerabilidades humanas dentro de la cadena de suministro digital. El caso más notorio fue el de Marks & Spencer, cuya red fue comprometida a través de Tata Consultancy Services (TCS), su proveedor externo de TI. Esta táctica demuestra que incluso los sistemas más protegidos pueden ser vulnerables si los terceros no cuentan con adecuados protocolos de seguridad.
El impacto fue devastador: interrupciones en pagos contactless, fallos en el servicio Click & Collect y filtraciones masivas de datos. Más allá de las pérdidas financieras, el daño a la confianza del consumidor fue incalculable, marcando un antes y después en la percepción pública de la ciberseguridad corporativa.
Ingeniería social: el arma silenciosa del cibercrimen
La ingeniería social es una técnica que manipula a personas para obtener acceso no autorizado a sistemas o información. En este caso, los atacantes fingieron ser empleados del departamento de TI en llamadas telefónicas dirigidas a personal de soporte, logrando que les entregaran credenciales legítimas.
Este método explotó un eslabón débil en la seguridad: los empleados. A diferencia de los ataques tradicionales centrados en vulnerabilidades técnicas, la ingeniería social se basa en la persuasión y el engaño. Según el informe de IBM, el 95% de los incidentes de ciberseguridad involucran algún tipo de error humano, lo que subraya la gravedad del problema.
La lección es clara: sin una cultura de seguridad sólida y programas de capacitación continuos, incluso las infraestructuras más avanzadas pueden caer ante una simple llamada telefónica.
Scattered Spider: juventud y descentralización como ventaja
Scattered Spider es un colectivo cibercriminal que opera sin una jerarquía clara. Compuesto mayoritariamente por jóvenes de entre 17 y 22 años, su estructura fluida les permite adaptarse rápidamente y evadir la detección. Utilizan foros clandestinos para reclutar miembros y compartir herramientas.
La descentralización ha sido clave en su éxito. A diferencia de organizaciones criminales tradicionales, este grupo disperso actúa en células autónomas, dificultando su desmantelamiento total. Incluso tras el arresto de su presunto líder, Tyler Buchanan, en 2024, sus operaciones no solo continuaron, sino que se intensificaron en 2025.
Este nuevo tipo de amenaza exige una forma de respuesta igualmente ágil por parte de los organismos de seguridad. La colaboración internacional será crucial para enfrentar redes tan adaptativas y distribuidas.
DragonForce y el modelo Ransomware-as-a-Service (RaaS)
DragonForce no es un grupo de atacantes tradicional, sino una plataforma que ofrece ransomware como servicio (RaaS). Este modelo permite que cualquier actor con acceso inicial pueda alquilar herramientas de cifrado y extorsión, pagando una comisión del rescate obtenido.
En la alianza con Scattered Spider, esta división de tareas fue evidente: unos obtenían el acceso mediante ingeniería social, y otros ejecutaban el cifrado y la negociación del rescate. Esta colaboración complica la atribución legal y técnica, y crea un ecosistema de cibercrimen más sofisticado y rentable.
Se estima que los grupos RaaS generan más de $1.000 millones anuales en ingresos ilícitos. La proliferación de este modelo plantea nuevos retos para la ciberseguridad, ya que reduce la barrera de entrada al cibercrimen avanzado.
Impacto económico y operativo de los ataques
Las consecuencias de los ataques fueron catastróficas desde el punto de vista financiero. Marks & Spencer reportó pérdidas operativas por más de £400 millones, mientras que el impacto combinado para las tres empresas afectadas se estima entre £270 y £440 millones, según el Centro Cibernético de Monitoreo del Reino Unido.
Estos costos incluyen la interrupción de servicios digitales, auditorías forenses, gastos legales, y reclamos a aseguradoras. Además, la recuperación completa en M&S tomó más de tres meses debido a la eliminación deliberada de registros críticos por parte de los atacantes.
Este caso demuestra que el costo de no invertir adecuadamente en ciberseguridad supera con creces el de implementar medidas preventivas robustas.
Colaboración internacional en la respuesta al cibercrimen
La detención de los cuatro presuntos hackers fue posible gracias a la cooperación entre la Agencia Nacional del Crimen del Reino Unido (NCA), el FBI y agencias europeas. Dado el carácter transfronterizo del ataque, fue necesario rastrear transacciones criptográficas y movimientos en la dark web con herramientas de inteligencia digital.
Este tipo de colaboración es cada vez más común en la lucha contra el cibercrimen, pero también requiere marcos legales ágiles y tratados de cooperación que permitan una actuación rápida. El caso demuestra que la acción coordinada puede tener éxito, aunque la naturaleza descentralizada de estos grupos dificulta su erradicación total.
El fortalecimiento de alianzas internacionales será clave para enfrentar amenazas cibernéticas en el futuro.
Lecciones para las empresas: puntos vulnerables
Uno de los aprendizajes más claros de este caso es que la seguridad debe extenderse más allá del perímetro corporativo. Las cadenas de suministro digitales, incluidos los proveedores externos como TCS en el caso de M&S, son vectores críticos de riesgo.
Las empresas deben implementar verificaciones robustas, como autenticación multifactor y validación biométrica, especialmente en procesos que involucran cambios administrativos o solicitudes de acceso. Además, deben realizar auditorías frecuentes de sus socios tecnológicos y exigir estándares de seguridad equivalentes.
Blindar los sistemas internos no es suficiente si los eslabones externos siguen siendo vulnerables.
Simulacros y capacitación continua: clave en prevención
La prevención del cibercrimen no puede depender únicamente de herramientas tecnológicas. El factor humano sigue siendo el principal vector de ataque, y la capacitación activa es esencial. Simulacros de phishing, sesiones de formación y talleres de concientización deben formar parte del plan anual de seguridad de toda organización.
Un estudio de KnowBe4 reveló que las organizaciones que implementan simulaciones regulares de ingeniería social reducen su tasa de clics en correos maliciosos en más de un 70% en el primer año. Esto evidencia el poder del entrenamiento en mitigar riesgos reales.
Una fuerza laboral consciente es la primera línea de defensa en el entorno digital.
Segmentación de red: arquitectura Zero Trust
La segmentación de red basada en principios de Zero Trust se ha convertido en una práctica estándar para limitar el movimiento lateral una vez que un atacante logra acceso inicial. En el caso de M&S, la falta de compartimentación permitió que el ransomware se propagara rápidamente.
Zero Trust implica verificar continuamente la identidad de los usuarios y dispositivos, incluso dentro de la red corporativa. Al implementar políticas de microsegmentación, las organizaciones pueden contener al atacante en una porción limitada del sistema y evitar daños a gran escala.
Adoptar esta arquitectura es una inversión estratégica que reduce drásticamente el impacto de cualquier intrusión.
Responsabilidad legal y consecuencias penales
Los acusados enfrentan cargos bajo la Computer Misuse Act del Reino Unido, incluyendo acceso no autorizado, chantaje y lavado de dinero. Además, podrían ser procesados por participación en crimen organizado, lo que conlleva penas más severas.
La jurisprudencia en este tipo de delitos está evolucionando rápidamente para adaptarse a nuevas formas de criminalidad digital. En muchos casos, los fiscales buscan establecer vínculos entre distintos ataques para construir casos más sólidos y obtener sentencias ejemplares.
El sistema legal está enviando un mensaje claro: el cibercrimen tiene consecuencias reales, incluso para delincuentes jóvenes.
Conclusión: un llamado a la acción colectiva
El caso de Scattered Spider y DragonForce representa una advertencia contundente sobre el nivel de sofisticación que ha alcanzado el cibercrimen contemporáneo. Empresas de todos los tamaños deben replantearse sus estrategias de ciberseguridad, no como un gasto, sino como una inversión crítica.
La combinación de tecnología, capacitación humana, colaboración internacional y arquitectura Zero Trust es la única vía efectiva para responder a amenazas tan complejas. Además, los consumidores también deben asumir un rol activo cuidando sus credenciales y reportando cualquier anomalía.
La próxima gran disrupción podría estar en camino, pero juntos podemos construir un ecosistema digital más seguro y resiliente.





